Booktubers y mensajes.

¿Otra vez con los Booktubers? Sí, otra vez con ellos. Dije que iba a seguir profundizando en el tema. So I did it.

(La foto no es mía)

En primer lugar quiero destacar que el hecho de que te guste un booktuber u otro es cuestión exactamente de eso, de gustos. Como los blogs, pero en otro formato. De ahí que, a la fuerza, tendría que haber algo que se ajustase a los míos, en mayor o menor medida.

Efectivamente, Internet no defrauda, o quizás son las personas las que no lo hacen. Siempre puedes encontrar alguna con la que compartir intereses, aficiones y… libros.

Todo esto lo digo porque en ningún momento he querido realizar escarnio público de nadie, no voy a excusarme diciendo que no critico los gustos ajenos, porque sí lo hago. Pero yo, y todo el mundo. Más en privado que en público. Sin voluntad de herir, ni causar daño con ello.

La crítica es parte de nosotros, porque nos define. Nos define tanto lo que nos gusta, como lo que no nos gusta. Lo que queremos y lo que no queremos.

De hecho, ha habido períodos en mi vida en los que me definía más por lo segundo que por lo primero.

Es más difícil determinar qué quieres, en concreto; que descartar aquello con lo que no te identificas. Con suerte, entre los remanentes puedes encontrar una coherencia e ir conociendo quién eres y qué es lo que quieres.

Pero hasta entonces, sólo estás en contra.

Sin embargo, mi críticabarraopinión no se centraba en los booktubers. A mí lo que la gente haga o deje de hacer me da igual; porque entiendo que hay otros mundos pero están en éste. Hay otras personas, definidas con sus elecciones, libres de querer o desquerer lo que gusten. Libres, asimismo, de criticar mis gustos.

Mi crítica iba dirigida a la materialización de los libros. ¿Por qué? De nuevo es una cuestión de opinión, de descubrimientos personales y creencias íntimas.

No sé si es por el arraigo de la tradición judeocristiana, o una sobredosis de ideas aristotélicas o socráticas; pero creo que el ser humano tiene como fin ser mejor.

Os voy a ahorrar una perorata de filosofía de mierda por quien anda más perdida que en pulpo en un garaje.

Sigamos, mejor, con la materialización de los libros.

Repito mi pregunta de la semana pasada: ¿Podéis explicarme qué sentido tiene comprar un libro para no leerlo?

Ninguno. Para mí, ninguno. Un libro es un medio de expresión de un mensaje, acudo al recuerdo de esas clases de Lengua, en las que te explicaban las “funciones del lenguaje”. Receta para la comunicación: Un emisor, un receptor, un mensaje, y un medio para expresarlo. Si falta cualquiera de ellos, no hay comunicación.

Por lo que si el receptor coge el mensaje y lo utiliza de instrumento de decoración, para calzar mesas cojas, o de accesorio decorativo para una foto; no hay comunicación.

En este caso, el medio que es el libro pierde todo su sentido. El libro deja de ser libro, pasa a ser otra cosa.

En ese caso, no se compra un libro, se compra otra cosa. No la llaméis libro.

Con esto no quiero criticar a quien compra más libros de los que puede leer, y al final alguno se le queda en la repisa de los paraluegos. No, sino a quien compra un “libro” que no va a leer; o al que va a echar un vistazo, pero sin interés; sin ánimo de recibir el mensaje que contiene. A eso me refiero.

Comprar libros, en esta situación, tiene como finalidad la compra en sí. Es decir, consumir como fin último, sin ninguna otra motivación o finalidad.

¿Comprar libros es malo? ¡Claro que no! ¿Comprar es malo? ¡Claro que no!

Porque compras para algo, ¿no? Comer, leer, vestirte… Al menos estos son unos de los varios motivos que rigen tus acciones.

Sí, también se compra por aburrimiento, por desesperación, por diversión, estética, y un largo etcétera. Pero mezclados éstos con los anteriores.

No voy a negar vivir en una sociedad de consumo, ni ser consumista, ni que esté libre del pecado de comprar por placer, ni tener libros que no he leído. Entiendo que en cierto modo todo esto es inevitable.

Ahora bien, distinto es hacerlo por norma.

Distinta es la compra de libros basada única y exclusivamente en su consumo.

Porque eso no nos hace mejores, no nos hace más sabios, no nos hace más felices.

No nos acerca al Bien, no nos acerca a la Verdad, no nos acerca a la Justicia.

No nos acerca a los demás seres humanos, ni al mensaje que el autor quiere transmitir, no aporta nada.

Es un esfuerzo inútil que lleva a la melancolía.

Esa es mi crítica, esa es mi opinión. Si tenéis otra, estaré encantada de oírla. Si tenéis un mensaje que trasmitir, quiero escucharlo. Puede ser una mierda de mensaje, entonces diré que no me gusta y lo descartaré. Pero si es un buen mensaje, una buena idea, lo aceptaré. Lo integraré a mis gustos, o a lo mejor, los hará cambiar, evolucionar, crecer, ser mejores. Me hará mejor.

Siempre, con educación y con respeto. Digo muchos tacos y critico mucho; pero mis intenciones no son malas, sólo es mi forma de mandar mensajes contundentes cuando no sé hacerlo de otra forma.

Los Booktubers tienen sus mensajes, y yo he elegido los que me gustan. Y los que no.

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21 thoughts on “Booktubers y mensajes.

  1. Desde el punto de vista del lector, de acuerdo contigo, es absurdo. Sin embargo para el editor, o para la mayoría de editores, lo más importante es que se compre el libro. Si un libro se vende mucho, el autor podrá seguir publicando.

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  2. Hay gente que compra libros para decorar una estantería, quizá porque le dan al libro un uso alternativo al de empaparse con su lectura. ¿Es esto malo? Depende para quién, para un lector empedernido quizá sí, para un decorador de interiores, quizá no…

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      1. Ojalá todo lo que hiciéramos fuera para ser mejores, hija… Hay muchos que hacen sólo por aparentar más que el de al lado, o incluso fastidiarlo. Besitos!!

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  3. Estoy de acuerdo con tu visión anticapitalista de la literatura, no obstante, ya puestos a ser consumistas, prefiero que compren libros que no leerán que ropa que no vestirán. Además de que en las estanterías quedan bonitos, también da placer ver sus portadas, leer los títulos, fantasear sobre el posible argumento, leer la sinopsis, ver la foto del autor, cuando la hay. Dan mucho juego los libros como objeto, incluso sin ser leídos. Pero estoy seguro de que muy pocas de esas personas que compran libros que no leerán les sacan algún provecho real.

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  4. Creo que en tu blog puedes hacer crítica constructiva y hasta destructiva si te apetece. Es tu blog. He descubierto que muchas películas, libros y variadas formas de arte ya no pueden criticarse sin que furibundos indignados te quieran matar a cuchilladas. Hay autores que incluso estudian formas de denunciar a gente que simplemente los ha criticado mal. Hay críticas compradas. Hay mucho buenismo que impide saber si algo está bien o simplemente se ensalza porque alguien “es amigo de” aunque ni siquiera haya visto o leído dicha obra. Por otro lado creo que tus críticas están razonadas. Sea bueno o malo lo que pienses das motivos. Con eso difícilmente se te puede reprochar algo. En cuanto a los booktubers ya dí mi opinión en su momento. Cuando veo a alguien disfrutar de las tapas de un libro ya sé que nunca hablaré con él-ella de libros. Siempre nos quedará el futbol o el tiempo que hace hoy.

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  5. Completamente de acuerdo contigo. Aunque a lo referente a los Booktubers… Bueno, creo que simplemente son un reflejo de la realidad. Se adaptan. Quiero decir, el contenido que hay en YT (la mayoría) es bastante descafeinado si lo comparamos con el de un blog, repito, generalizando (aunque tampoco mucho). La gente que consume el contenido de un vlogger busca algo de fácil digestión, algo que no te lleve más de 3 minutos. Entonces, estos amantes de la lectura (por que sí, yo defiendo que los booktubers que yo conozco aman la lectura tanto como tú y como yo) se han adaptado al contenido que demanda esa plataforma (Youtube) porque las críticas más profundas o elaboradas te las encuentras en un blog. Vídeos de 10 minutos analizando en profundidad una obra no tendría el mismo tirón. Y la prueba la tienes ahí mismo, la cantidad de vídeos iguales, en los que se abre una caja y se enseña la portada del libro, hay en Youtube. Y los likes, las visualizaciones y el número de suscriptores que tienen… Entonces, yo creo que el problema o la crítica iría hacia los que consumen el contenido. Como me dijiste tú, al final tenemos lo que vemos.
    Ya sé que me vas a dar por todos los lados porque he intentado ser breve (Si, juro que lo he intentado… 😦 ) y me he dejado cosas por matizar y por explicar mejor. Quizás, si veo que puedo aportar más, escriba una entrada contestándote mejor.

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    1. ¡No te voy a dar por ningún sitio! Es una continuación de una entrada de la semana pasada, respecto de la que quería explicarme un poco.
      Y creo que tienes razón, no hacen más que adaptarse a lo que no se hace pesado y sea fácil de digerir. He encontrado Booktubers que me gustan, con un contenido mejor, aunque mucho más “estético” y esas cosas.
      Pero, de todas formas, ya digo que eso es básicamente una cuestión de gustos. Puede gustarte que la gente saque libros de una caja, y me parece genial. Incluso puede gustarte y que seas un lector empedernido, si crees que mi crítica va por ahí (que no va). Lo que yo quería poner de manifiesto es la futilidad del consumismo elevado a su máximo exponente: consumir para “no consumir” lo adquirido.
      Eso es lo que sí critico, lo demás, es cuestión de puro gusto, sin que tenga que determinar nada.

      En fin, me encantará leer tu entrada si la escribes, y deja de preocuparte por la extensión. A mí me gusta leer 🙂

      ¡Un saludo!

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  6. En mi ciudad los libros son costosos. Vilmente costosos. Pocas editoriales locales, y las importaciones exceden con facilidad las posibilidades de -digamos- un estudiante universitario común. Cuento esto para matizar la “compra por la compra” de libros por parte de quienes tienen los medios económicos para hacerlo, partiendo de que esa compra, aunque inútil en primera escena, suele terminar encontrando su lector.

    Sí, cierto que uno siente cierto escozor cuando se pasea por la Fiesta del libro (fiesta, no feria, vaya uno a saber por qué hacemos eso) y ve tráficos en los que alguien se embolsilla una edición de lujo de las obras completas de X, a un precio desorbitante, y tiene la intuición de que los dichosos tomos irán a decorar un anaquel en la sala. Y así será, quizás, pero esa es sólo la primera escena.

    La segunda escena es un familiar, aburrido en una visita de compromiso, que descubre los tomos intocados y -con gran alegría de los libros- los lee por fin. La segunda escena, es un infarto repentino del comprador/nolector que hace que su viuda se deshaga de su biblioteca decorativa, vendiéndola a una librería de viejo donde, ahora sí, ese estudiante vapuleado por el mercado editorial de una pequeña ciudad colombiana puede tener acceso a ellos. Y leerlos. Y usarlos como almohada cuando lo vence el sueño tras la lectura.

    Y pocas almohadas mejores que un libro, parafraseando a cierto gran lector que también escribió buenas obras.

    Un saludo.

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