Septiembre de cuentos IV. Crítica Gonzo-interruptus de “Anestesia con Cianuro”.

Para esta entrada de “Septiembre de Cuentos” había pensado traer un relato corto de Melville, pero he preferido no hacerlo.

Hace unos días en Twitter presencié un pequeño alboroto, debido a una reseña hecha a un libro por una blogger que se dedica a ello (es decir, que le mandan los libros los señores de la editorial).

Leí la “crítica” o su ausencia, ya que en ella se decía que no había leído la totalidad del libro; pero que no era su estilo. No le gustaba. Los seguidores del autor se mostraron dolidos ante tales comentarios, y hubo críticas  de vuelta en un tono más favorable.

El nombre del libro es “Anestesia con Cianuro”, de Whitejoker Manson. El título ya advierte su destino a un público reducido. Autoeditado, y hay que comprarlo directamente del autor (o autora). Once euros, por si os interesa.

Ya sabéis cuál es mi política al respecto del apoyo a los escritores en general, y la solidaridad respecto de apadrinar poetas. Si no lo sabéis pues aquí está.

Lo compré.

Ya en mis manos me invadió la inquietud, ¿sería capaz de hacer una crítica sincera?

No quería que mi blog y mi Twitter se llenasen de gente enfada y ofendida. ¿No hacía la crítica entonces? Truman Capote decía que lo importante era que hablasen de ti aunque fuese mal. De verdad quería que me gustase este libro. Mucho mucho, tanto que no me fiaba de mí misma.

Recordé el dicho de que sólo los niños y los borrachos dicen la verdad. Está claro que el tipo no conocía a Jota. El Jota que en pleno auge de Murakami dijo que le parecía una puta mierda porque el tío no sabía acabar los libros, aunque escribía bien; el problema no era durante, era al final.

Mi caso era distinto, no soy ni una niña, ni Jota. Así que había una única oportunidad.

Os traigo, pues, una Crítica Gonzo al más puro estilo Hunter S. Thompson.

(Mentira, es en plan light, sólo me bebí unas cervezas.)

“Encendimos el primer cigarro, cada uno el suyo, y me levanté a por la segunda cerveza de la noche. Jota no bebía. Jota no bebe. Ante él sólo había un vaso de agua, que irónicamente, era de una conocida marca de cerveza. Un amigo le regaló toda la cristalería cuando su padre tuvo que cerrar el bar.

Cogí “Anestesia con Cianuro” sin soltar el cigarro y comencé a leer en voz alta. A mitad relato Jota me pidió que parase. Se le había revuelto el estómago.

A veces me sorprende con cosas como éstas. Yo sé que leo ficción, y a no ser que el relato sea de los que te sumergen en él al completo, no me escandalizo. Pero él sí, hay cosas que son intocables.

Tras un breve intercambio de opiniones, continué.

Al acabar, hicimos lo propio con el cigarro. Fui a por otra cerveza y le propuse cambiar a las poesías, porque su cara no auguraba nada bueno.

 

A la cuarta o quinta poesía me dijo que ésa le había gustado. El ambiente se relajó.

Acabadas las poesías continuamos con los relatos. Algunos eran muy cortos.

 

Blahblahblahblahblahblaaaah.”

 

Me estaba costando escribirla. Me he aburrido de escribirla. Oh Dios Mío, qué pesada soy a veces. No tengo por qué escribirla. Me estoy aburriendo a mí misma, ni me imagino a vosotros. Así que, de nuevo, he preferido no hacerlo. Yo no opino como Truman Capote.

En vez de eso, y en mi línea de irme por la tangente, os hablaré de lo que he estado pensando al respecto de Septiembre y la vida en general. De eso sí me apetece escribir.

Todo empezó porque Jota me dijo: “Quizá con diecisiete años hubieses opinado otra cosa”.

Me puse a pensar sobre mi “yo” de diecisiete años, en concreto, del Septiembre de hace ocho años. Drama, depresión, exgerada. Melancólica de libro, muy dada a ver fantasmas por todas partes y a creer que lo auténtico era no esperar nada de la vida. En general, ausencia de sentido y de futuro. Tenía un empacho de Céline, Sartre, Bukowski, Palahniuk e Irving Welsh. Un coñazo de persona.

 

No sé si la vida es mucho peor que la ficción, supongo que sí. Mejor y peor, a la vez. En la vida real los alcohólicos tienen más de sesenta años y un nombre que aparece en el santoral. Son padres o hijos de alguien. Madres e hijas de otros alguienes. No es nada romántico, ni auténtico. Los fracasados tampoco, sobre todo porque el fracaso es caprichoso e injusto, ataca a quién no lo merece e ignora a los que opositan a ello.

Tampoco sé si es que me gusta vivir a la contra, o es la única manera de sobrevivir, pero descubierto el “verdadero” horror, ¿vacío?, ¿la fealdad?, ¿realidad?, de la vida no he podido más que volverme optimista.

Soy mi propia animadora. Estoy bateando y a la vez vociferando en las gradas. Me jaleo. Tampoco me he metido un tripi de arcoiris, cuando pierdo hago eso tan español: “Si es que este equipo es una mierda”, pero compro el pase para la siguiente temporada.

Y ya no sé si hablo de fútbol o de béisbol, aunque poco importa, no me gusta ninguno de los dos.

Perder está bien, hacerlo mal también. La cuestión es cómo te lo tomes. A mí me gusta hacer comentarios jocosos e hirientes desde las gradas.

Tener buena compañía ayuda, porque siempre anima el que te rían las gracias.

Jota piensa de mí como de Mae West: Cuando soy buena, soy buena; pero cuando soy mala, soy mejor.

Por eso me gusta ver con él todas las victorias y fracasos. Bueno, por eso y por muchas otras cosas.

Y cuando toca perder, al final siempre nos reímos. Tarden los finales más o menos. Si van tres strikes seguidos, o demasiadas bolas fuera, siempre acabamos innovando insultos:

-“Eres el Sharknado de las películas de terror”

-“Eres el Aquaman de la Liga de la Justicia

-“El equivalente culinario a los espaguetis a la Chernóbil (una comimierda de la que no queréis la receta)”

En fin, había escrito unos chistes malos más, pero mi ordenador ha tenido a bien apagarse. “Lo pillo, lo pillo” dice con su puño amenazante dirigiéndose al aire.

Quería decir un par de cosas más, pero dejemos el absurdo, un poco Melville al final.

Sin pena ni gloria acaba un Septiembre de Cuentos.

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16 thoughts on “Septiembre de cuentos IV. Crítica Gonzo-interruptus de “Anestesia con Cianuro”.

  1. Me parto con el Sharknado, que curiosamente tiene ¿3 partes? Demasiada tela, creo yo. Y no he visto ninguna porque me leí el argumento de la priemra y me pareció flojo. Me dejo llevar por los argumentos. El libro ese que dices no lo leeré porque no has hecho ni argumento ni crítica, ni dices siquiera si te gusta, jejeje. No debe ser muy bueno. Pero tú puedes hacer y decir lo que quieras. Que nadie te coarte tu libertad de opinar. Y al que no le guste, que no te lea. Besitos!

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  2. No podrías estar más en lo cierto, la realidad y la ficción se llevan muchos kilómetros de distancia, por eso escribimos (o al menos yo escribo), para estar en el centro se ambas… muy buena entrada… muy inspiradora… adoro tus divagaciones… (Perdón por el otro comentario, se envió sin terminar xd)

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  3. Estoy de acuerdo con Jota en cuanto a Murakami. Lo primero que leí de él fue Tokio Blues y me sentí estafada, me irritó tanto que me habría gustado tenerlo delante para llamarle cobarde. Sin embargo, 1q84 me reconcilió con él con su simbología y su elemento poético, y al llegar al final no me llené de bilis.
    Pero lo de antes era sólo una excusa para decirte que es bonito cómo lo dices. Ahora me refiero a septiembre.

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  4. He disfrutado de la crítica independientemente de lo que puedas decir o no sobre el libro. De hecho, el libro no me ha importado demasiado pero la crítica sí. Tus digresiones son hipnóticas. Sobre Murakami yo tengo el problema de que se me hace largo. A veces parece que tiene alguna buena idea pero rellena sus libros de paja y hay páginas a las que como dijo cierto Borges, “me tengo que resignar”. ¿Habrá escritores que cobrarán más por el peso de sus libros? No soy detractor ni hater del japucho, creo que leeré algunas de sus más cacareadas obras pero hay tanto y tan bueno por ahí que no puedo decir que sea de los míos. Tendrá que esperarme. Tampoco lo veo como un buen premio Nobel.

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    1. Gracias Sergio, tú que me lees con buenos ojos. A mí Murakami… Me gusta, pero no del todo… No sé. Quizá debería leer el de 1984 que me han recomendado en otro comentario.
      Y lo de escribir al peso es una manía que me pone un poco negra: oiga, no gaste su tiempo, ni el mío. Que sí la obra lo merece bien, pero si no…
      En fin, da la sensación de que los 20pavos que te han clavado son una buena inversión.
      Y que le den un nobel, bah. Mira el de la Paz. ¿Quién sigue creyendo en eso?

      Le gusta a 1 persona

  5. En tu caso no habrá ningún tipo de batalla entre bloguero y lectores, ya que tú has comprado el libro y lo haces de forma independiente. No es tu trabajo, ni las editoriales te regalan libros para hacer reseñas. Eres una lectora que escribe libremente en un blog. No deberías haberte obligado a que te gustara.
    Me ha gustado el estilo con el que divagas y conversas contigo misma.
    Un abrazo 🙂

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