Distopías: “Un mundo feliz”

He empezado esta “crítica” sobre “Un mundo feliz” y me he dado cuenta de que se me queda grande. Hay demasiadas cosas que quiero decir de este libro y no sé bien cómo expresarlas. Es una de las cosas que admiro de Huxley: su capacidad de síntesis y de raciocinio. Consigue identificar sus grandes miedos y explicarlos, porque aunque el miedo es algo irracional, sí pueden sentarse las bases del por qué temerlos.

Y yo soy incapaz de explicar exactamente por qué criticar la “poesía de Wattpad”.

Trato de decirme que cada uno haga lo que quiera, que no tengo motivos; pero no puedo evitar pensar que es una mierda. Algún día pensaré en argumentos contundentes en pro al ars criticandi.

Entretanto, voy a hablar de lo que más me marcó de “Un mundo feliz”, de manera enteramente subjetiva e inexperta. Survivor’ Style.

La imagen no es mía, pero es la edición que tengo.

Suelo decir que culpo a Tolstoi y a mi padre de la idealización de la tristeza. Al primero por el afamado principio de “Anna Karenina”; y al segundo porque recuerdo que me dijo “¿Conoces a algún escritor finlandés? No, verdad, es porque los grandes escritores nacen de países convulsos: Irlanda, España, Perú…”. No le doy la razón absoluta a mi padre, pero es una de esas apreciaciones que se te queda marcada y por mucha lejía racional que le eches, no se va.

Supongo que los dos nombrados, y yo, profundamente afectados por la enseñanza judeocristiana de la vida como un valle de lágrimas, además.

Los tres, considerando que el sufrimiento nos hace humanos.

Al leer un mundo feliz, poco feliz parece el mundo. A mí me pareció calmado, eso sí, pero feliz en absoluto. Me pareció adormecido y robótico.

En cambio, “el salvaje” con su religión, su pasión y sus citas de Shakespeare me pareció tremendamente humano. Y como sufría.

Huxley me explicó cosas de mí que yo no sabía.

Podría desvariar un rato, pero voy a ir al grano, un tanto tópico:

Quizá tener la habilidad de sufrir, permite ser Feliz.

El sufrimiento permite la apreciación de la felicidad. No puede pretenderse un mundo siempre feliz, porque la felicidad sólo existe por contraste.

En todo caso, el tema de este mes son las distopías. He traído a colación “Un mundo feliz” porque me parece una gran obra, aunque yo falle en determinar exactamente por qué. La he traído también por contraste, con “1984” de Orwell.

 “¿Tú eres de “1984” o de “Un mundo feliz?”

Ésta pregunta, además de que puede decir mucho de una persona, refiere directamente el motivo por el que elegir a Huxley sobre Orwell para esta entrada:

Una de las características de las distopías es la credibilidad, como ya decía la semana pasada: y en este caso Huxley consigue una mejor aproximación a la realidad que Orwell, desde mi punto de vista.

No hablo en términos absolutos, pero la sociedad que configura Huxley, adormecida y dedicada al placer, al entretenimiento y a la procastinación; me resulta más cercana que cualquier otra.

Así, destaco de Huxley la lectura acertada de los eventos y la configuración de una realidad a partir de la radicalización de los mismos que resulta muy creíble.

“Un mundo feliz” como obra distópica, acierta con “LOS MIEDOS” de los que trata, y que intenta prevenir.

Una obra de 1932 que todavía es actual, y eso puede tomarse de dos formas distintas; pero yo fingiré conocer sólo una: todavía no ha llegado ese futuro. No del todo, por lo que todavía hay esperanza.

Aunque tiene tantas lecturas como lectores y veces leídas, y esta es sólo una parcial, personal y hecha con muy poco tiempo.

PD: La parte buena de esta entrada de mierda, a la que no he podido dedicarle el tiempo que requeriría ni la reflexión adecuada; es haber encontrado este blog: “Divagaciones”, en concreto sus entradas al respecto de Orwell.

Calidad profesional y temas muy interesantes, definitivamente ha valido la pena.

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26 thoughts on “Distopías: “Un mundo feliz”

  1. ¡Vaya preguntas que haces!, que de qué libro soy, pues de ninguno, porque ninguno he leído. El del mundo feliz lo conozco, el otro ni idea. ¿Que por qué comento si no aporto nada?, qué se yo, imagínate que estás en un corrillo, hablando de los libros y uno suelta rascándose la cabeza, ¿de qué habláis?. En todos los corrillos siempre hay alguien descolgado, ese alguien sería yo.😀

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  2. Sensi, creo que tú y yo nos llevaríamos bien, seríamos los que hablaríamos en ese corrillo, porque ninguno de los dos sabríamos de qué hablan y tendríamos nuestros temas propios… A mí me suena 1984, el otro no lo conocía. Pero soy del análisis de Mal. Si ella dice que es bueno, me lo creo. Si dice que es malo, también me lo creo. Así que de un mundo feliz deduzco que es bueno, aunque no sepamos por qué. Ella es una gran lectora y si opina algo, lo hace con criterio aunque no lo exprese con claridad por falta de tiempo. Besitos.

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  3. Coincido contigo en que existe una mayor profundidad en las emociones cuando se experimenta su dualidad. Paradójicamente, a veces los hechos que nos resultan más terribles son al mismo tiempo los que posibilitan las emociones más intensas. ¿Imaginas qué dimensión tan tibia tendría cualquier acontecimiento en tu vida si no fueras absolutamente consciente de que vas a morir y de que tu vida tiene una duración limitada que además desconoces?
    En cuanto a ambos libros, me gustan los dos, aunque quizás un mundo feliz a mí me lleva más a reflexionar sobre la naturaleza del ser humano más como individuo, y 1984 más como ser social. (Extraña redacción, pero así se queda….)

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    1. Me gusta tu lectura, a mí 1984 me impactó muchísimo. MUCHO. Lo leí antes que a Huxley, y supuso un … No sé. Algo cambió.
      Pero sí, es cierto que aborda más la dimensión social y no le hago tampoco ascos a lo que dice.
      Muchas gracias por el comentario, me ha gustado más que mi entrada!jajajajaja un saludo.

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  4. ¿Hay que elegir entre ‘Un mundo feliz’ y ‘1984’? La verdad es que me gustaron los dos, son muy diferentes aunque comparten esa misma idea del ser humano que ya poco piensa por sí mismo. Genial la reflexión que haces sobre que la felicidad solo existe por contraste con los momentos más tristes, pues precisamente esos son los que hacen que los felices sean felices. Bueno, y ahora me han entrado ganas de leer ‘Anna Karenina’, cada vez que entro aquí salgo con más y más deberes jaja 🙂

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    1. No, no hay que elegir si no quieres! Siento darte “deberes”, pero de Anna Karenina, al menos lee el principio. Las primeras frases, no se tarda nada y es uno de los principios más famosos de la literatura (si es que no lo conoces ya). Y puedes hacerte la cooltureta a saco! Jajajajajaja

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  5. A mí nunca acaban de conmocionarme las distopías, expecialmente cuando las leo en novelas (en el cine me impresionan más). De alguna parte intentan erradicar y simplificar la experiencia humana para posicionarse, para crear una dualidad que no existe. La gente de Corea del Norte está tan vida y tiene una vida interior tan intensa como nosotros. El reto no está en entender cómo es esa vida, cuáles son los detalles que les conmocionan. Un mundo feliz, aunque creo que es imprescindible, me deja frío. La tristeza (que siempre la he tenido rondando mi vida) no hace que nuestra felicidad sea más intensa. No nos sentimos felices por comparación, nos sentimos felices porque estamos ciegos de serotonina, dopamina y noradrenalina. La felicidad transitoria de un depresivo no es mayor que la de una persona estable. No nos sentimos más vivos por saber que nos vamos a morir. Los que han trabajado con terminales lo saben. Lo sorprendente de la muerte es que cuando se acercaa la vida sigue siendo rutinaria.
    En fin, cosas de las que debatir, ¿no? Que sepas que yo me quedo con Orwell. Es cierto que la primers parte del libro me aburrio, y que resulta un poco tópico; pero la segunda parte tiene una tensión humana y una profundidad psicológica que me dejaron traspuesto durante horas 🙂

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    1. Supongo que esto podría derivar en una discusión sobre si existe la felicidad o no. El caso es, no he podido explicar bien lo que quería decir pero voy a intentarlo: quiero que me dejen sufrir. Que me dejen no ser feliz. Puede que no sea agradable todo el rato, pero al.menos es real y consciente. Así, si soy feliz en algún momento, también es real. Quizás. Puede que yo sea excesivamente dualista, también.
      1984 me gustó mucho cuando la leí, creo que en cierto modo una y otra se complementan (y ya estamos de nuevo dualizando) y por eso me pareció más completa “Un mundo feliz”, ya que la leí después.
      En todo caso, respecto de la felicidad, o más bien la infelicidad, la angustia, la pasión y todas esas cosas violentas que sentimos(hasta el amor) son lo que nos hace humanos y no creo que la sedación para lo bueno y lo malo(de cualquier tipo, literal y metafórico) sea algo ” bueno “.
      Rambling, en todo caso. No tengo nada muy claro.

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      1. Absolutamente de acuerdo contigo. Yo creo en el ser humano, y el ser humano debido a su origen evolutivo tiene una amplia gama de emociones que no solo tiene derecho a desplegar, sino que debe desplegar. Ser humano es sentir felicidad, sí, pero también tristeza, ira, rabia, miedo, ansiedad, excitación… Al principio nos intentaron limitar algunas emociones, luego apareció la new age y nos hizo sentirnos culpables de nuestra ansiedad y tristeza e incluso nos dijeron que las enfermedades eran somatizaciones nuestras. Chorradas, si aquí de lo que se trata es de ser humano seámoslo. Y si hay que gritar pues gritemos.
        Repito: absolutamente de acuerdo con tu comentatio.

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  6. Yo soy tan fan de Huxley que acabé buscando hasta un libro de ensayos dónde el tipo hablaba hasta de estupefacientes. Me gusta su inteligencia inglesa. Ya he dejado claro muchas veces que soy anglófilo pero no snob(hay muchos autores catalanes o españoles que también me gustan, es sólo que lo anglófilo viene de alguna parte importante en mi época de formación, gusto personal). “El mundo feliz” tiene de todo en muy poco espacio así que tu crítica es casi simétrica de la obra. No hay que leerlo como un libro de pronósticos. Se hizo como novela. Se cumplieron algunos puntos y otros no. Pero hay un algo de vigente en él que lo hace recomendable. Y así será siempre. De las mejores distopías que podías reseñar. Aunque a lo mejor rescatas alguna otra de las que olvido hasta que me las recuerdan.

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  7. Yo no creo que la visión hedonista y apocalíptica al tiempo que hace Huxley en su obra tenga como objetivo otra cosa que la de llamar la atención sobre lo que podría llegar a suceder. Que duda cabe que no ha sucedido todo lo que expone en la novela. Por ejemplo no tenemos un “soma” Pero tenemos unos cuantos vicios que, considerados en conjunto, nos permite permanecer tranquilos como Betas, Gammas o Deltas, que de eso ya se ocupan los Alfa. Me gusta y me disgusta la liberación de los tabúes sexuales que manifiesta en el libro, no se si como respuesta a la hipocresia social, o como advertencia a una vanalización de las relaciones sexuales, que bien pudiera darse actualmente. Me

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  8. Yo no creo que la visión hedonista y apocalíptica al tiempo que hace Huxley en su obra tenga como objetivo otra cosa que la de llamar la atención sobre lo que podría llegar a suceder. Que duda cabe que no ha sucedido todo lo que expone en la novela. Por ejemplo no tenemos un “soma” Pero tenemos unos cuantos vicios que, considerados en conjunto, nos permite permanecer tranquilos como Betas, Gammas o Deltas, que de eso ya se ocupan los Alfa. Me gusta y me disgusta la liberación de los tabúes sexuales que manifiesta en el libro, no se si como respuesta a la hipocresia social, o como advertencia a una vanalización de las relaciones sexuales, que bien pudiera darse actualmente. Me

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  9. Tercer y último intento
    Yo no creo que la visión hedonista y apocalíptica al tiempo que hace Huxley en su obra tenga como objetivo otra cosa que la de llamar la atención sobre lo que podría llegar a suceder. Que duda cabe que no ha sucedido todo lo que expone en la novela. Por ejemplo no tenemos un “soma” Pero tenemos unos cuantos vicios que, considerados en conjunto, nos permite permanecer tranquilos como Betas, Gammas o Deltas, que de eso ya se ocupan los Alfa. Me gusta y me disgusta la liberación de los tabúes sexuales que manifiesta en el libro, no se si como respuesta a la hipocresia social, o como advertencia a una vanalización de las relaciones sexuales, que bien pudiera darse actualmente. Me gusta la liberacion y me disgusta ser un poco mayor para disfrutarla.
    Lo que no cambia es la calidad de los comentarios de tu blog

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    1. Muchas gracias, ante todo. Y más por los múltiples intentos.
      De lo que has dicho, el tema de la “liberación” sexual era uno de los que había tratado y lo borré. Lo borré todo. Porque no sabía bien cómo abordarlo. Es una de las cosas que más me preocupa, quizá porque tengo una opinión vacilante y muchas dudas. Como dices, me gusta y no me gusta. Yo, con edad de “disfrutarlo”. En fin, gracias por comentar! Y un saludo.

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