Los diez mejores libros de mi 2015.

Voy a evitar las florituras en esta lista, estos son los libros que más me han gustado este año. Algunos encajan en los cánones de lo políticamente correcto para ser un cooltureta. Otros no.

Y sí, están por el orden en el que han llegado a mi cabeza. No sé si decir que es el mismo que “el de los que más me han gustado”; pero más o menos. Sigue leyendo

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Las mejores series de 2015 (estilo libre).

Si hay algo que me gusta son las listas. Y el café, el chocolate, el rockandroll, el vino, los libros, las¡VALE! Entre otras muchas cosas, me gusta hacer listas. Ya que se acaba este 2015 y es habitual ver recopilatorios sobre lo mejor y lo peor del año, voy a aportar mi granito de arena opinacional. ¡Oh vaya! No íbamos a poder vivir sin ello. Gracias, querida.

En este caso, la lista será de “Las 10 mejores series de 2015”.

 

<Aviso>**En ningún caso tienen por qué ser las mejores. De hecho puede que no lo sean en absoluto. Ni siquiera llevan orden alguno**

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Concurso navideño ¿de mierda? O algo así.

Siempre me ha caído bien Descartes. También mantuve la teoría de que escribió “El Discurso del Método” colocado por las hierbas que quemaba en su estufa, aquella que decía era su única compañía mientras lo hacía. Aunque lo hacía para entretener a mi profesor de Filosofía. Es duro enseñar filosofía y latín, qué menos que un poco de sana y adolescente provocación. Te vas por las ramas. Ah, sí, perdón.

En el fondo era una mera anécdota que llevaba a otra: “Sólo tengo la certeza de que dudo”. Y esto es, porque he estado dudando (mi sino) sobre escribir o no esta entrada.

 

Compré “Ciudades de Papel” en un arrebato, “ella se arrebata-bata-bata-bata” pero en sentido literario. Sí, es una canción de reguetón.

Ahora está triste y amarillo en mi estantería. Sí, es una mención al bolero. Y luego va de que le gusta el Rockandroll.

 

Había pensado en llevarlo a una biblioteca o algo así, dado que ninguno de mis conocidos parece interesado en leerlo.

Odio que se aprovechen tan poco los libros. Si bien, no me gustó mucho, tampoco me arrepiento de haberlo leído.

Y un libro con una única leída es un sacrilegio, un despropósito y un atentado contra una economía sostenible.

 

No sé cuál es la política de las bibliotecas, y yo soy muy vaga, me conozco como si lo hiciera de toda la vida; por lo que sé que no lo llevaré. Y ahí se quedará, muerto del asco, estandarte del consumo inmoderado y crimen contra la reutilización.

 

Por eso había pensado en sortearlo, más bien en regalarlo, si alguno de los lectores (vosotros y vosotras) lo quiere.

 

No sé si alguno lo querrá, puede que no. Más aún, si varios de mis lectores lo querrán y habrá que seguir algún criterio de preferencia entre unos y otros.

“Sólo sé que no sé nada”, como diría mi colegui Sócrates y un poco en el rollo cartesiano. Pero salga como salga esto, yo he tenido la buena intención. Recordadme como una buena persona y no como aquella que hizo un ¿concurso? de un libro que nadie quiso.

Así que ahí va:

 

“Ciudades de Papel” busca una casa por Navidad.

(Cómo podéis ver en las fotos está en perfecto estado) Sigue leyendo