Qué leer de Wonder Woman.

La confianza, dicen, da asco. Aunque creo que eso sólo se aplica si otorgas tu confianza a gente que da asco, o si das asco tú. ¿Por qué digo esto? Porque en el podcast de este mes hablo de Wonder Woman y qué leer de ella.Lo hago al final del programa.

 

Tras dos horas y media, y al borde de la embolia cerebral, mi explicación parece que fue un tanto confusa.

Jota tuvo a bien ponérmelo de manifiesto, es lo que tiene la confianza; pero en este caso no me da asco, sino que se lo agradezco de todo corazón.

Así que, por si alguien más es de la opinión de Jota pero menos atrevido, he decidido escribir lo que tenía pensado decir. Espero que mejor explicadito.

 

¿QUÉ PUEDO LEER DE WONDER WOMAN?

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Recomendaciones de mierda (audiovisuales).

Lo sé, lo sé, llevo un tiempo sin aparecer. ¿Lo siento? Caritaarrepentida.

No tengo excusa, más que vagancia total y un poco de bajón primaveral. O eso parece.

Se me han quedado muchas cosas en el tintero al respecto del “mes de la mujer”; pero he decidido que lo iré escribiendo en próximas entregas. ¿Quién dijo orden? ¡Viva el caos!

 

En todo caso, siento haber estado tan out.

 

Basta de lamentaciones, que me aburren.

 

El último post de recomendaciones fue en Febrero. Así que aquí viene el de parte de Febrero y Marzo. Un súper-ultra-mega-abobinable-indigerible-post, que dada su extensión, he decidido dividir en dos partes.

 

Así que preparaos, agarraos a aquello que tengáis más próximo (sea inerte o semoviente), y adentraos en: “UNA NUEVA ENTREGA DE RECOMENDACIONES DE MIERDA DE SURVIVE” *versión audiovisual*

 

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San Valentín, lo que en enero se leyó y otras recomendaciones de mierda.

“San Valentín” siempre me recuerda a mi amiga Luna. Mi amiga Luna es una de esas pocas personas que puede ser calificada de “ser luminoso de amor y bondad”; siendo éste, el motivo principal por el que es mi amiga. ¿Quién sino iba a aguantarme?

Puedo ser un poco difícil a veces: no cojo el teléfono, no contesto whatsapps si no me apetece, me hablas y estoy pensando en otra cosa, desaparezco del mapa sin dar señales de vida… Aunque desde hace unos años estoy intentando mejorar mi actitud. Espero que se note.

Pero Luna es esa clase de personas que se ponen alarmas en el móvil para, al menos una vez a la semana, preguntarte cómo estás. Así que si sabe que nosequién está jodido: alarma en el móvil todos los domingos para preguntar cómova. Y pregunta, pregunta y pregunta, aunque haya recibido monosílabos como contestación las últimas cuarenta veces. Se preocupa.

 

La conozco más de diez años y, he de decir, que ambas hemos cambiado un poco. Ni yo soy un mapache refunfuñón y arisco (y lo de mapache es porque llevaba siempre los ojos con sombra negra), ni ella es la chica de la que todo el mundo abusaba de su bondad. “Es tan buena que es tonta”: si lo buscas en el diccionario, sale su foto. O salía.

Quizá es la vejez, o quizá es la mutua influencia, la que nos ha atemperado el carácter.

Mirad, aquí estoy, escribiendo una entrada para San Valentín que espero que Luna lea y se le asome una sonrisa, porque últimamente está un poco ¿tristona?.

¿Quién lo hubiera imaginado? Bueno, cualquiera que sepa que las personas no son iguales todo el rato.

Pero a ver, ¿por qué San Valentín te recuerda a Luna y por qué estás escribiendo esta mierda de exaltación de la amistad de peloteo? ¿Estás borracha? ¡No! Sigue leyendo

Consejos que no te darán tus padres y pueden ahorrarte mucho sufrimiento.

La culminación de mi trayectoria poética se sitúa en la cola de un cuarto de baño, a las afueras de una rave, en un Viñarock. Mi inconsciencia etilizada, unida a mi atuendo (consistente en una camiseta gris cortada, ceñida a la cadera con una riñonera) me inspiró una vena corsaria. Así que decidí recitar la “Canción del Pirata” de Espronceda. Sigue leyendo

Cómo ser un rebelde incomprendido de libro. O los libros que todo rebelde ha de leer.

Viendo las fotos de James Dean, ¿quién no querría ser un rebelde? Con o sin causa, la desobediencia resulta sexy (si ya eras sexy de antes, sino, no).

Pero si has llegado aquí, seguramente no tenga que convencerte de las bondades de ser un enfant terrible, ni una femme fatale.

Si estás leyendo esto ya has decidido ser un inadaptado social, sólo necesitas las herramientas necesarias para hacerlo realidad. Pero, ¿ser un rebelde de libro? Eso no es para todo el mundo.

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Ganadora, regalos y exhibicionismo.

 

Se han acabado las Navidades, ¡por fin! Ya no más. No quiero hablar de ellas, mejor olvidémonos hasta el año que viene.

Pero no es tan fácil, quedan los coletazos de las fiestas: el peso ganado, las carteras menos abultadas y los “pongos” por colocar.

¡Oh por Dios para ya! ¡Que es enero y ya estás de malhumor! Es verdad, es verdad.

 

No todo es malo, de hecho la mayoría de cosas no lo son; por ejemplo: ¿Os acordáis del concurso navideño? Seh, fuiste muy pesada. Veo que sí, bueno, ¡tenemos una ganadora!

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Reboble.

 

Redoble.

 

¿Recuatriple? Sigue leyendo

Las mejores series de 2015 (estilo libre).

Si hay algo que me gusta son las listas. Y el café, el chocolate, el rockandroll, el vino, los libros, las¡VALE! Entre otras muchas cosas, me gusta hacer listas. Ya que se acaba este 2015 y es habitual ver recopilatorios sobre lo mejor y lo peor del año, voy a aportar mi granito de arena opinacional. ¡Oh vaya! No íbamos a poder vivir sin ello. Gracias, querida.

En este caso, la lista será de “Las 10 mejores series de 2015”.

 

<Aviso>**En ningún caso tienen por qué ser las mejores. De hecho puede que no lo sean en absoluto. Ni siquiera llevan orden alguno**

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Miniconsejos literarios (I): “Traduttore traditore”

“Nadie nace sabiendo”, es una de las cosas que más me repito. Y lo hago aplicándola a mi persona, y a los demás; tanto para perdonarme lagunas, como comentarios ajenos.

De esos polvos, estos lodos; y por eso me hallo escribiendo la siguiente entrada sobre “miniconsejos literarios”.

He tenido a bien calificarla con un número uno, por si en mi andadura vital llego a tener conocimiento de alguna otra curiosidad o dato, de relevancia suficiente, que merezca comunicación pública.

Hecha la introducción, ahondemos en el tema:

 

 

Me gusta comprar libros viejos, usados, o de segunda mano. Sobre todo por el precio, o siendo este el motivo principal, más bien.

De la compra de libros viejos, además de los cuidados relativos a la legibilidad y el estado, hay que tener en cuenta la traducción.

(Y esto es válido tanto para la compra, como para la adquisición en préstamo, o no, de un familiar, o entidad pública o privada).

No soy una experta en el asunto, ¡Oh Novedad! ¡Oh Desconcierto!, pero algo sí sé:

 

Antes (no sé determinar cuánto antes del período actual), las traducciones del ruso se hacían del francés. Algunas de ellas, incluso, previamente traducidas de otro idioma. Ello lleva a que las traducciones de autores rusos sean un poco tuberculosas, o una patata. (También válida su acepción infecciosa).

Así que si tienta la vista un bonito ejemplar de Dovstoyevski, a un precio irrisorio, de aspecto vetusto: ¡Cuidado! Antes de correr a su rápida adquisición y pago, mirad quién, cómo y de dónde se ha hecho la traducción.

 

Omito las experiencias personales dramáticas y lacrimógenas que me llevaron a este descubrimiento. También espero que de esta manera no la sufran otras carnes.

 

Por último, destacar que debido a este hecho, es habitual que en los libros “modernos” se apunte en las primeras páginas que la traducción ha sido hecha directamente del ruso.

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Para muestra: un botón.

Ello no obsta que siga aplicándose la máxima “Traduttore, traditore”. Si bien, y puesto que el ruso no me parece un idioma sencillo de aprender, deposito mi confianza plena en los traditores.

 

Os insto a compartir vuestro saber, siempre bienvenido; más aún en estos temas.

Pido disculpas por la posible ausencia (es forzosa), contestaré los comentarios cuando me sea posible, ¡espero que pronto!. Por ahora, todo es incertidumbre.