¿El punk o la vida?

Según Conan Doyle, a través de su personaje predilecto: Sherlock Holmes, la memoria no es infinita. La memoria es limitada, es una habitación que hay que amueblar. Eso implica que para meter algunos muebles habrá que sacar otros.

Debido a mi ocupación actual es algo que me inquieta.

Una amiga que recientemente se ha sacado el MIR decía que para ello había tenido que borrar recuerdos de su infancia, jocosamente, claro.

Aunque a mí es algo que me inquieta de verdad, el tener que deshacerme de todo el conocimiento que constituye quién soy en aras de conformar una persona de utilidad social.

Quiero creer que mi habitación a amueblar es un loft de esos amplios que nadie puede pagarse y que sólo sirve para hacer fotos para revistas en las que te enseñan la vida que nunca podrás tener.

Pero el otro día tuve un flash de una de esas canciones que acompañaron mi adolescencia, y que me otorgaron el cuestionado reconocimiento de ser “la que siempre tenía una canción para todo”: Al coño de mi vecina le gusta la meskalina

Y había olvidado que el grupo al que pertenecía era Kante Pinreliko y que en ella se utilizaban conceptos como “correrse del copón”.

Lo cierto es que no sé qué me preocupa más: que llegue el momento en el que no recuerde nada de esa parte de mí, o que de recaer cada dos por tres en su recuerdo se me olvide alguna función esencial, como respirar. O vivir.Yo80

Sobre las opiniones masculinas y femeninas.

Estas últimas semanas me han tocado bastante la moral, por decirlo con finura.

Aunque la palma se la lleva el que no pueda comentar  El Club de la Lucha porque es un estudio sobre la Masculinidad y yo soy una chica. Tampoco es la primera vez que me dicen algo así, recuerdo que me dijeron que yo no podía entender El Guardián entre el Centeno por ausencia de un miembro esencial para ello que, obviamente, no era el cerebro; pero parece ser que mucho se asemeja.

 

Aunque yo no suelo prohibir a nadie dar su opinión de nada, decidí hacer revisión de conciencia, porque a mí  sí que me irrita a veces que alguien opine sobre qué es Ser Mujer sin serlo, y trato de evitar la hipocresía emocional.

 

Pienso que lo de la Masculinidad y la Feminidad y los rasgos que a ellos se atribuyen son constructos culturales fruto de una socialización concreta. Es decir: a los niños les regalamos un barco pirata y a las niñas casitas de muñecas.

Pero existen, diferencias creadas, puede que posteriormente difuminadas, incluso superadas; pero en todo caso, socialmente, ahí están.

La sociedad no nos trata igual, no nos exigen las mismas cosas, no se espera lo mismo de Hombres y Mujeres por el mero hecho de ser una cosa u otra. Sin entrar a discutir a quién más y a quién menos.

Dicho esto:

Sigue leyendo

La boda de mi mejor amiga.

Sobreviví a la boda de mi mejor amiga. O la que alguna vez lo fue.

 

Me fui pronto. No pintaba mucho allí. Yo sólo era un recuerdo del pasado, una prueba de que ella había sido otra persona y había tenido otra vida. Completamente distinta de la que tenía ahora.

 

No lloré. Y eso que le advertí a Jota que podía ponerme a llorar en cualquier momento. Me había pasado todo el día tratando de no quebrarme. El tiempo pesa, las personas cambian, los sueños mueren y ¿en qué nos convertimos? Soy muy dramática con lo de envejecer. Con lo de hacerme mayor. Con lo de perderme. Porque todo esto iba de mí, claro, como no, egoísta de mierda.

Sigue leyendo

Excusas baratas a una ausencia que no necesita ser justificada

¿Estoy viva? Estoy viva.

¿Estoy desaparecida del blog? Estoy desaparecida del blog.

¿Alguna pregunta más? ¿No? Empecemos por las respuestas.

 

Estas últimas semanas han sido un torbellino. En el buen sentido, en su mayoría. He tenido una boda, un bautizo, mi hermana me obligó a apuntarme a Yoga para tratar de reducir la ansiedad y el estrés. Podría escribir siete entradas sobre “sobrevivir a una clase de Yoga”: “Sobrevivir a una clase de Yoga a 40º”, sin necesidad de añadir ningún otro detalle, eso es suficiente; “Sobrevivir a una clase de Yoga cuando a ti lo que te gusta es hacer pesas”; “Sobrevivir a una clase de Yoga en la que todo el mundo carece de articulaciones, excepto tú, que pareces reunir las de todos los presentes”

En fin, en ese rollo. Pero no voy a hablar de eso hoy. La semana que viene vuelvo a ello, así tendré las ideas más frescas.

Sigue leyendo

Caitlin Moran, el feminismo y yo.

Cuando me toca escribir de cosas que creo que son importantes me aturullo. Escribo, borro, vuelvo a escribir, en papel, en ordenador, en mi cabeza… Hasta que al final, me pregunto, ¿qué es lo que quiero decir?

Entonces me imagino a mí misma, sentada en una silla con una camiseta blanca con las mangas cortadas, con un cigarro que me acabo de encender. Y hablo. Digo lo que le diría a alguien que tuviese frente a mí en ese momento, en un arranque de sinceridad, tras un breve instante de reflexión disimulado con una calada de cigarrillo. Soy muy peliculera. Lo sé.

 

Pero así consigo “aclararme un poco”. Así que imaginaos que estáis en un cuartucho, un poco de humo, con una jovencilla despeinada de pelo negro rizado que no para de tocárselo por puro nerviosismo; mientras fuma con los codos apoyados en las rodillas.

 

¿Este detalle es importante? No lo sé, para mí, sí. Con eso quiero transmitir que lo que doy no es más que una opinión y ha de ser tomada como tal. A la vez, que es importante para mí y que me da un poco de vergüenza esta sinceridad.

 

No lo pensemos más, voy a empezar a hablar.

 

Sigue leyendo

¿Quién necesita premios cuando tiene mencioncillas?

Oh Vaya. Oh VAYA. Se aproxima una disculpa o algo así. Pero podemos ahorrárnoslo. Es decir, nos saltamos el “no tengo tiempo” y el “voy dejándolo y al final se me pasa”, etecé, etecé. ¿Nos lo saltamos? ¿Sí? Genial.

 

Pasemos directamente al tema.

 

Últimamente (estos dos últimos meses) me han nominado a varios premios que, como podéis observar, no he hecho.

Tampoco pienso hacerlos ahora, total, tampoco cumplo las reglas de ninguno (a hechos pasados me remito). Así que prescindiremos también de las preguntas indagatorias de una intimidad que no es tal, puesto que continuamente la exhibo por aquí. O en Twitter. O en el Podcast. O en el Twitter del Podcast. ¡Cuánta cosa!

En fin, ¿en serio queréis saber más de mí? Me sorprende que no os hayáis cansado, bueno puede que lo hayáis hecho; pero no si estáis leyendo esto, los que lo estéis leyendo. ¡Hola! ¿Hay alguien? Creo que se han ido. Chsst. Show must go on.

Sigue leyendo

Se ha escapado.

Valencia_70
Una de mis fotos antiguas.

Estar siempre nerviosa

Es mi pájaro azul.

No me ves

Porque estoy en diferido

Esto lo emití hace un rato

Y lo omití.

Me autocensuro para vivir.

Tragar saliva es mi reto

Un calambre en la garganta

Es un alambre perpetuo

Y así no pienso en espinas

Ni en piscinas de morfina

Mi terapia es hablar del vacío

Física experimental del yo,

Física teórica,

Retórica de cómo estoy.

Es mejor ser palabras que nada

Mejor indefinición

Cuando la otra opción es una incógnita.

Mi pájaro azul

También quiere salir,

Solo que no veas

La que ha armado ahí dentro

Retransmito los desperfectos

Pasado el rato

Corresponsal de catástrofes

¿Ornitológicas internas?

Porque los medios maquillan

Y yo necesito manipulación

Para aguantar mis noticias.