Buenos días.

Good morning Vietnam. Amanece en Gomorra. Lola Puñales tiene que cerrar los ojos porque la luz la hiere. Se desentiende de las voces a su espalda. No. Nadie va a estropearle esto. Es sagrado. Sacrosanta vuelta a casa mientras la ciudad duda bajo sus pies y vibra en su mirada.

Ojalá hiciese frío. Pero nada puede ser perfecto. No importa, porque nadie es perfecto. Así se entiende que el mundo encaje y siga girando. Porque gira, al menos a su alrededor. O quizá es la borrachera. O, tal vez, solo sueño atrasado y una palpitante resaca de soledad. De nuevo.

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