Sobre las opiniones masculinas y femeninas.

Estas últimas semanas me han tocado bastante la moral, por decirlo con finura.

Aunque la palma se la lleva el que no pueda comentar  El Club de la Lucha porque es un estudio sobre la Masculinidad y yo soy una chica. Tampoco es la primera vez que me dicen algo así, recuerdo que me dijeron que yo no podía entender El Guardián entre el Centeno por ausencia de un miembro esencial para ello que, obviamente, no era el cerebro; pero parece ser que mucho se asemeja.

 

Aunque yo no suelo prohibir a nadie dar su opinión de nada, decidí hacer revisión de conciencia, porque a mí  sí que me irrita a veces que alguien opine sobre qué es Ser Mujer sin serlo, y trato de evitar la hipocresía emocional.

 

Pienso que lo de la Masculinidad y la Feminidad y los rasgos que a ellos se atribuyen son constructos culturales fruto de una socialización concreta. Es decir: a los niños les regalamos un barco pirata y a las niñas casitas de muñecas.

Pero existen, diferencias creadas, puede que posteriormente difuminadas, incluso superadas; pero en todo caso, socialmente, ahí están.

La sociedad no nos trata igual, no nos exigen las mismas cosas, no se espera lo mismo de Hombres y Mujeres por el mero hecho de ser una cosa u otra. Sin entrar a discutir a quién más y a quién menos.

Dicho esto:

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La canción de ¿una pirada? ¿una que está harta?

Con cientos de canas en mata

pelo en popa y en las piernas

no se esconde, sino enseña

la carne que ha de morir.

La blusa no es de seda

en la cara, no hay ungüento,

y alza un brazo macilento

al que no da mucho el sol.

Y va la normal muchacha

con bermudas a la rodilla,

y de ahí a la zapatilla,

al viento vellosidad.

“Veinte años me he pasado

recortándome los pelos

y me he jodido los talones

con tacones, y los pies”.

¿Qué es mi cuerpo? Mi tesoro

¿Qué es el pelo? Libertad

Mi ley: si no quiero, no tengo.

La única salida: que me de igual.

¿Y si no ligo? Así es la vida

Y si tengo que elegir,

la depilación brasileña,

integral o caribeña

no se hizo para mí.

 

 

Una pequeña sátira, no puede evitar pervertir poesías.

Espero que al señor Espronceda no le moleste.

PD: Todo este mes está dedicado a la mujer, ya que es marzo, que no sé si lo he repetido lo suficiente. Y el podcast de este mes, también, no iba a ser menos.

Lo tenéis aquí, si os interesa: “WORKING CLASS HEROINE”.

 

 

Working Class Heroine, de Fan Grrrl.

¡Qué alegría! ¡Qué alborozo! ¡TENEMOS UN NUEVO PROGRAMA DE FAN GRRRL!

 

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, y queríamos poner nuestro granito de arena podcaster haciendo un programa centrado en la mujer como trabajadora del mundo del entretenimiento: “Working Class Heroine”.

 

Ya sabéis que los (malos) juegos de palabras son una debilidad que tengo. Intro music: Teeeeengo una debilidad.

 

Aunque la idea ya rondaba en mi cabeza de antes, desde que recibí el “Magazine de Marvel” de Panini Cómics y decidí fijarme en cuántas mujeres participaban como autoras.

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Los papelitos en rosa son los cómics con participación femenina.

El resultado son en cuatro cómics de treinta y ocho. Un poco triste, ¿no? Sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de cómic independiente que hay publicado por mujeres. O si buscas un poco, las que hay trabajando de coloristas, que no salen en los títulos; que esperan su momento a pasar a dibujantes principales. Lo mismo con las tintas.

 

Como no creo que las mujeres tengamos alguna inutilidad intrínseca a nuestro sexo que nos impide desarrollar este tipo de tareas (que los crayones no nos los metemos por la nariz, estilo Homer Simpson, sino que podemos utilizarlos para pintar), está claro que el motivo de este claro contraste es otro.

 

Tampoco creo que se deba a que la calidad de “las cosas hechas” por mujeres sea pésima; sino, simplemente, son menos conocidas.

Por eso en éste tercer programa nos centramos en “cosas hechas” por mujeres.

 

Sí, esta es la versión corta. La versión larga era muy larga. Así que, digamos que soy partidaria del refuerzo positivo sobre el negativo. ¡Mirad que cosas tan maravillosas hacen estas chicas tan maravillosas!

 

Así que:

EL TERCER PODCAST  DE FAN GRRRL: “WORKING CLASS HEROINE”.

 

En él traemos noticias, amor, cosas brillantes y rockandroll. Hablamos de “DC BOMBSHELLS” y de “TRANSPARENT”, introducimos una mini-sección de libros y “EL CONSULTORIO DE LA PRINCESA FISGONA” tiene el honor de recibir una preguntita que se las trae: “¿Por dónde empiezo a leer X-men?”

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La Princesa Fisgona, investigando.

Gracias a quienes nos escriben, nos escuchan, nos mandan amor y nos perdonan las metidas de patas y el amateurismo extremo.

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Caitlin Moran, el feminismo y yo.

Cuando me toca escribir de cosas que creo que son importantes me aturullo. Escribo, borro, vuelvo a escribir, en papel, en ordenador, en mi cabeza… Hasta que al final, me pregunto, ¿qué es lo que quiero decir?

Entonces me imagino a mí misma, sentada en una silla con una camiseta blanca con las mangas cortadas, con un cigarro que me acabo de encender. Y hablo. Digo lo que le diría a alguien que tuviese frente a mí en ese momento, en un arranque de sinceridad, tras un breve instante de reflexión disimulado con una calada de cigarrillo. Soy muy peliculera. Lo sé.

 

Pero así consigo “aclararme un poco”. Así que imaginaos que estáis en un cuartucho, un poco de humo, con una jovencilla despeinada de pelo negro rizado que no para de tocárselo por puro nerviosismo; mientras fuma con los codos apoyados en las rodillas.

 

¿Este detalle es importante? No lo sé, para mí, sí. Con eso quiero transmitir que lo que doy no es más que una opinión y ha de ser tomada como tal. A la vez, que es importante para mí y que me da un poco de vergüenza esta sinceridad.

 

No lo pensemos más, voy a empezar a hablar.

 

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Fan Grrl, el podcast ¿que estabas deseando escuchar?

He hecho un podcast.

 

Empiezo así porque no sabía muy bien cómo hacerlo, por tanto, me voy a decantar por lo fácil: qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué.

 

Eso, que he hecho un podcast. Un podcast que se llama Fan Grrrl!.

12465743_1037095782999548_1471706238_o¿Lo qué? Un podcast es un programa de radio (pero que no está en la radio, sino en Internet), éste es completamente amateur y sobre frikadas varias. Sigue leyendo

Dicotomía del querer femenino (según el “usus”).

Yo lo que quiero es un novio florero

que me lleve las bolsas del Zara

que me compre amor y ropa cara

y en el probador me haga de perchero.

 

Yo quiero un buen novio de bolero

que no me deje poner minifalda

ni, por supuesto, escotes de espalda

que no sirven para exhibir sus trofeos.

 

Yo quiero un machista retrógrado,

que me trate como a una gran mierda;

o un pusilánime asustado,

que no reniegue, no sea que me pierda.

Pudiendo hallar el perfecto tarado,

¿por qué vamos a quedarnos a medias?

 

“Yo te voy a decir lo que quieren las mujeres…”

-Varón, 45.

Rapunzel.

Un día Rapunzel cogió la máquina de cortar el pelo y se lo dejó al uno con trasquilones. Estaba cansada de no poder ser nada más que “la chica del pelo largo”.

¿Por qué se hace eso una chica tan guapa como tú?

Bajó por las escaleras, sin dar explicaciones. Es un esfuerzo inútil.

¿Por qué el Doctor no puede ser una mujer?

Hoy no quería subir entrada. Quería dejaros descansar de mí, no ser pesada.

El doctor (mejor médico, para no crear confusión) me recomendó, para la úlcera, que no leyera ningún comentario que empezara por “Yo no soy algo-ista, pero…”

Todas mis alarmas me dicen “cállate, cállate, que la vas a liar” y me instan a tener la boquita cerrada.

Lo cual me lleva a pensar que todo el punk y el rock nacional, escuchado en mi adolescencia, ha dejado un sedimento en mí. Nunca hago caso. O eso, o masoquismo puro y duro, vetetúasaber.

Así que subo entrada, leo los comentarios, me sube la bilirrubina y no me callo, pase lo que pase.

Porque, ¿sabes qué? Soy mujer, pero mi opinión vale tanto como la tuya. Y puedes descalificarme por eso, y llamarme feminista loca, comeplacentas de bebés o sacrificadora de gatitos a Satán. Me da igual.

Porque, ¿sabes qué? Veo que tenéis mucha fe en la magia de las palabras: creéis que decir “no soy machista” equivale a no serlo. Y decir “feminazi” o “hembrista”, conlleva necesariamente que una persona lo sea; que tiene el mismo efecto que el grito de “yo te nombro, Carrionite”, lleva a la inconsciencia, en este caso de lo que se pueda decir.

Bien, pues yo también creo en la fuerza de las palabras. Pero no así.

¿Por qué el Doctor no puede ser mujer? Trae, que yo te o explico:

El Doctor no puede ser mujer, en primer lugar, porque nadie la tomaría en serio. Al principio desde luego que no. Luego quizás, tras tres o cuatro reencarnaciones, y salvadas Tierra y Universo el triple de veces; pues puede. Eso sí, al primer error, el descrédito se apoderaría de ella. Para ser una chica no lo hace mal. Para ser una chica parece que tiene capacidad de mando.

No puede ser una mujer, porque cada duda; en vez de como un reflejo de humanidad; sería vista como una debilidad. Cada acto de compasión, una derrota. Seguro que tiene la regla y por eso está sensible. Así no se puede ser el protector de la tierra, ¿sabes? Uno tiene que tomar decisiones, si no es capaz de asumir esa responsabilidad que se dedique a otra cosa; el punto de cruz intergaláctico es una opción.

El Doctor no podría ser una mujer porque, ¿y si se queda embarazada? No puede desempeñar su papel, entiéndelo. Es una posibilidad, y en este campo, uno no puede arriesgarse. ¿Te lo imaginas?No, no los Daleks que no intenten destruir el Universo hoy, que tengo náuseas. ¿Y luego cuidar de los niños?Ya ni te cuento…

Además, si fuese guapa y fuese vestida provocativa: lo han hecho para vender. Y si no: ¿es una monja? Todo el mundo estaría más preocupado de lo que lleva o deja de llevar que de otra cosa. Y seguro que siempre llegaba tarde, pensando el modelito que ponerse.

El Doctor no puede ser una mujer porque nunca encontraría Gallifrey, todo el mundo sabe que las mujeres no se aclaran con los mapas. Y menos conduciendo una TARDIS. Seguro que se ligó al examinador para sacarse el carné, mírala como va de un lado a otro. ¡Ah! ¿No lo tiene?¿Lo suspendió? Claro, dos sonrisas a la Benemérita Espacial y le quitan la multa. Es que las mujeres lo tienen muy fácil.

Y el último, pero no por ello menos importante: Porque siempre ha sido así. Y todo el mundo sabe que lo que es, es; y lo que no es, no es. Aunque claro luego está Heráclito con su “panta rei” y eso. Pero da igual. El inmovilismo siempre ha sido así, un argumento de peso.

Así que sí, es verdad. El Doctor no puede ser una mujer. Pero no por falta de mujeres fuertes, excéntricas, profesionales, duras, firmes, genios y geniales, luchadoras, profundas, dañadas, atormentadas, pacifistas, increíbles; como ejemplo. NO.

El Doctor no puede ser mujer porque (algunos) de ustedes no lo soportarían.

Porque no conciben complejidad en una mujer. No son machistas (tanto hombres como mujeres), solo consideran que … bueno, eso, que las mujeres acompañan y ya.

Y ahora, dicho todo esto:

¿Qué argumento considero que sí es válido para que se diga que el Doctor no puede ser una mujer?

Es muy sencillo: El Doctor se identifica con un hombre. He leído por la blogosfera, teorías sobre que Ten es más joven, y es el hombre perfecto para Rose porque en su subconsciente quiere serlo.

Esto es similar. El Doctor se identifica a sí mismo como un ser del género masculino, heterosexual, según las evidencias. Cisgender, como recién ha admitido el Oxford Dictionary. Es parte de su personalidad, de su psique. Y ciertos elementos, con los que uno mismo se identifica, no se pueden cambiar.

Así, que si el Doctor asimila como su esencia ser un hombre, lo es. Easy as pie.

Esto no es más que una opnión, la mía, si tienes otra y quieres compartirla: hazlo.

Pero haz el favor de que sea educadamente. Gracias.