Insomniac

Saber a qué hora pasa

el camión de la basura,

la hora de descarga

del supermercado,

cuándo amanece

a qué hora se limpian

las oficinas de en frente.

 

Saber que es mejor

no encender la tele,

no mirar el móvil,

no leer donde duermes,

y sobre todo

no pensarte.

Yo80

A destiempo

La poesía no desaparece,

aunque quieras.

Los martes siguen llegando

con culpabilidad.

A lo mejor se ha perdido

seguro está llegando.

Luego ya prefieres no asegurar,

por si.

 

Todo tiene su momento.

Puntualidad emocional,

qué poco poético

el acierto, en general.

Es más cívico-cínico

correcto, complaciente.

Saber qué decir

saber cuándo,

a quién

y con qué frente.

 

Siempre he sido sentimental

a destiempo.

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Hace unos días hice un año por aquí. Mal y tarde, pequeño recordatorio.

Estoy intermitente, pero he decidido no luchar contra ello. Total… ¿qué más da?

Insalvable.

Estoy insalvable.

Se me deshacen los sueños

Me pesa el cansancio

Y me encierro en los ojos.

Nadie va a venir.

Ya no busco explicaciones,

Justificar los hechos

No cambia el resultado:

Que nadie va a venir.

Siempre llueve culpa,

Siempre está mojado,

Como un naufragio

Al aire libre

En tierra firme

Sin levar anclas.

La humedad pesa.

Nadie puede oírte ahí dentro

Párpados de acero

No dejan pasar la luz,

El sonido se ahoga.

¿Para qué gritar?

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Insalvable es un estado

En el que la única salida

Eres tú.

Si no sabes salir

Al menos deja de llover.

Y pensemos en seco.

¿Quién necesita ansiolíticos cuando tiene a Bukowski?

Buk. Bukowski. Conozco a un par de personas que hacen una asociación directa conmigo al oír hablar de ese autor.

Leí mucho a Bukowski antes de los veinte. Luego lo aborrecí. No por él, sino por el uso que le daba “la gente”. Ya sabéis: “Yo leo a Bukowski” como equivalente a “soy un moderno intelectualoide que te mueres y me siento superior al resto de mortales”.

Llevar un compacto Anagrama de Bukowski en el bolsillo de la parka verde, asegurando que sobresalga lo justo para que se alcance a ver el nombre del autor.

 

Me sube la acidez por el esófago sólo de pensarlo.

Sigue leyendo

Frenar.

DSC_0222Vuelve a inundárseme

De hollín el pelo

Son sueños quemados

Y corro

Para librarme de ellos

Para limpiarme

Los malos recuerdos.

Podría, tal vez,

Dejar de soñar

Agotar el combustible

De esta tristeza

Que se alimenta

De futuros imposibles.

Podría, tal vez,

Dejar de correr,

Enterrarme en ceniza

No volver a estar cansada.

Nunca más.

Tal vez.

 

La canción de ¿una pirada? ¿una que está harta?

Con cientos de canas en mata

pelo en popa y en las piernas

no se esconde, sino enseña

la carne que ha de morir.

La blusa no es de seda

en la cara, no hay ungüento,

y alza un brazo macilento

al que no da mucho el sol.

Y va la normal muchacha

con bermudas a la rodilla,

y de ahí a la zapatilla,

al viento vellosidad.

“Veinte años me he pasado

recortándome los pelos

y me he jodido los talones

con tacones, y los pies”.

¿Qué es mi cuerpo? Mi tesoro

¿Qué es el pelo? Libertad

Mi ley: si no quiero, no tengo.

La única salida: que me de igual.

¿Y si no ligo? Así es la vida

Y si tengo que elegir,

la depilación brasileña,

integral o caribeña

no se hizo para mí.

 

 

Una pequeña sátira, no puede evitar pervertir poesías.

Espero que al señor Espronceda no le moleste.

PD: Todo este mes está dedicado a la mujer, ya que es marzo, que no sé si lo he repetido lo suficiente. Y el podcast de este mes, también, no iba a ser menos.

Lo tenéis aquí, si os interesa: “WORKING CLASS HEROINE”.