Sobre el fin.

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No es un miedo irracional.

Si fuésemos ordenados

el mundo se acabaría

un domingo.

 

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Veinte poemas perdidos y una improvisación desesperada.

Olvidé las poesías en el despacho.

Qué ironía, ¿mueren así los poetas?

Poco importa, tampoco eran buenas;

fruto del hastío, deber y despecho.

Pero, bueno, es que hablaban de ti.

Me gusta pensarte entre papeles,

escribirte versos en los márgenes,

recordar por qué esto, sobrevivir.

Allí estarán mañana, esperando.

En vez de aliviarme, me recordarán:

que yo estoy aquí; mientras tú, marchando.

Por eso he querido improvisar.

Darte una razón para que vuelvas.

Aquí tienes, otro lunes, sin fallar.

PD: Si no contesto vuestros comentarios no es porque me haya vuelto una antipática. Ya lo era.

Pero hoy, además, me ponen gafas y para entrar en ese club no sé si me someterán al rito de iniciación de echarme gotas dilatadoras de pupilas. Me sientan MUY mal, y puedo pasarme tres días así.Por tanto, siento si no contesto; lo haré una vez deje de estar bajo los efectos de la mediación. En fin, cuando vea.

Voy a ser una gafotas… ¿seré más intelectual?

Tenías que ser tú.

¿Quién quiere a esa chica de prosa

que se dedica a escribir poesía

que te quiere en cuaderno, a distancia,

que cuenta, para ti, cada palabra?

¿Quién quiere a esa chica callada

que escribe tal y como rezaría

que sólo piensa en cuadrar métrica

en declaraciones que estén regladas?

Siendo realista, no hay quien la quiera.

El mero hecho es insoportable.

El mero intento, inaguantable.

Calificada como muy inestable.

Y pese a resultar impensable,

aquí estás tú, no hay más manera.

Poemas de mierda para un lunes de mierda.

Pero no por eso te quiero menos.

Calladita estás más guapa.

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.”

 

Mentira.

“Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.”

 

Mentira.

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.”

 

Mentira.

Te gusta cuando callo porque puedes fingir que no estoy. Que no soy. Porque puedes irte.

Te gusta la idea de cuando callo. Pero la verdad es que a nadie le gustan las chicas calladas que miran al horizonte, mas que en libros o películas.

Porque es un falso silencio. Oculta mucho ruido interno.

Y a nadie le gusta el ruido.

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente,

Perdida en tus pensamientos,

Y no tengo que oír tu ruido,

Tu angustia.

Me gusta cuando callas porque puedo imaginar

Tu dolor a mí manera y curarte,

Y poder atribuirme el mérito de tus futuras sonrisas

Para siempre.”

 

I fix it for you.