Cómo ser un rebelde incomprendido de libro. O los libros que todo rebelde ha de leer.

Viendo las fotos de James Dean, ¿quién no querría ser un rebelde? Con o sin causa, la desobediencia resulta sexy (si ya eras sexy de antes, sino, no).

Pero si has llegado aquí, seguramente no tenga que convencerte de las bondades de ser un enfant terrible, ni una femme fatale.

Si estás leyendo esto ya has decidido ser un inadaptado social, sólo necesitas las herramientas necesarias para hacerlo realidad. Pero, ¿ser un rebelde de libro? Eso no es para todo el mundo.

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“Instrumental”, de James Rhodes.

No sabía si hacer una crítica de “Instrumental” de James Rhodes, quería con reticencias.descarga

Rosa Montero escribió un artículo sobre él al empezar el año. Una parte de mí quiso gritar “eh, yo había decidido leerlo antes de que se pusiese de moda, pero lo había pedido para Reyes y estoy esperándolo”. Sé que es una tontería, ¿qué más da quién lo vio primero? Pero así soy, no puedo evitarlo. Aunque de vez en cuando consigo darme cuenta de las tonterías que hago, digo y pienso, ésta entre otras.

Por lo que asumí que es un buen libro, y me alegré de que la gente lo conociese. (Más aún después de leerlo, pero eso vino luego).

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Fan Grrl, el podcast ¿que estabas deseando escuchar?

He hecho un podcast.

 

Empiezo así porque no sabía muy bien cómo hacerlo, por tanto, me voy a decantar por lo fácil: qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué.

 

Eso, que he hecho un podcast. Un podcast que se llama Fan Grrrl!.

12465743_1037095782999548_1471706238_o¿Lo qué? Un podcast es un programa de radio (pero que no está en la radio, sino en Internet), éste es completamente amateur y sobre frikadas varias. Sigue leyendo

Ganadora, regalos y exhibicionismo.

 

Se han acabado las Navidades, ¡por fin! Ya no más. No quiero hablar de ellas, mejor olvidémonos hasta el año que viene.

Pero no es tan fácil, quedan los coletazos de las fiestas: el peso ganado, las carteras menos abultadas y los “pongos” por colocar.

¡Oh por Dios para ya! ¡Que es enero y ya estás de malhumor! Es verdad, es verdad.

 

No todo es malo, de hecho la mayoría de cosas no lo son; por ejemplo: ¿Os acordáis del concurso navideño? Seh, fuiste muy pesada. Veo que sí, bueno, ¡tenemos una ganadora!

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Reboble.

 

Redoble.

 

¿Recuatriple? Sigue leyendo

Las mejores series de 2015 (estilo libre).

Si hay algo que me gusta son las listas. Y el café, el chocolate, el rockandroll, el vino, los libros, las¡VALE! Entre otras muchas cosas, me gusta hacer listas. Ya que se acaba este 2015 y es habitual ver recopilatorios sobre lo mejor y lo peor del año, voy a aportar mi granito de arena opinacional. ¡Oh vaya! No íbamos a poder vivir sin ello. Gracias, querida.

En este caso, la lista será de “Las 10 mejores series de 2015”.

 

<Aviso>**En ningún caso tienen por qué ser las mejores. De hecho puede que no lo sean en absoluto. Ni siquiera llevan orden alguno**

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Concurso navideño ¿de mierda? O algo así.

Siempre me ha caído bien Descartes. También mantuve la teoría de que escribió “El Discurso del Método” colocado por las hierbas que quemaba en su estufa, aquella que decía era su única compañía mientras lo hacía. Aunque lo hacía para entretener a mi profesor de Filosofía. Es duro enseñar filosofía y latín, qué menos que un poco de sana y adolescente provocación. Te vas por las ramas. Ah, sí, perdón.

En el fondo era una mera anécdota que llevaba a otra: “Sólo tengo la certeza de que dudo”. Y esto es, porque he estado dudando (mi sino) sobre escribir o no esta entrada.

 

Compré “Ciudades de Papel” en un arrebato, “ella se arrebata-bata-bata-bata” pero en sentido literario. Sí, es una canción de reguetón.

Ahora está triste y amarillo en mi estantería. Sí, es una mención al bolero. Y luego va de que le gusta el Rockandroll.

 

Había pensado en llevarlo a una biblioteca o algo así, dado que ninguno de mis conocidos parece interesado en leerlo.

Odio que se aprovechen tan poco los libros. Si bien, no me gustó mucho, tampoco me arrepiento de haberlo leído.

Y un libro con una única leída es un sacrilegio, un despropósito y un atentado contra una economía sostenible.

 

No sé cuál es la política de las bibliotecas, y yo soy muy vaga, me conozco como si lo hiciera de toda la vida; por lo que sé que no lo llevaré. Y ahí se quedará, muerto del asco, estandarte del consumo inmoderado y crimen contra la reutilización.

 

Por eso había pensado en sortearlo, más bien en regalarlo, si alguno de los lectores (vosotros y vosotras) lo quiere.

 

No sé si alguno lo querrá, puede que no. Más aún, si varios de mis lectores lo querrán y habrá que seguir algún criterio de preferencia entre unos y otros.

“Sólo sé que no sé nada”, como diría mi colegui Sócrates y un poco en el rollo cartesiano. Pero salga como salga esto, yo he tenido la buena intención. Recordadme como una buena persona y no como aquella que hizo un ¿concurso? de un libro que nadie quiso.

Así que ahí va:

 

“Ciudades de Papel” busca una casa por Navidad.

(Cómo podéis ver en las fotos está en perfecto estado) Sigue leyendo

Los Juegos del Hambre, ¿distopía?

A lo largo de este mes he estado ahondando, con mayor o menor acierto, sobre las distopías; he hecho de Epi y de Blas, pero con alguna palabrota. ¿Por qué? ¿Por filosofía (en un sentido etimológico)? ¿Con bona fides? ¿Animus iocandi? ¿POR AMOR?

Bueno, os descubriré una regla que se cumple más o menos de manera regular en ¡Oh! éste nuestro mundo (o no, pero me gustan las frases grandilocuentes): Nadie se toma tantas molestias para hacer el bien.

En cambio, para hacer el mal sí. Para hacer el mal, la gente oculta sus verdaderas intenciones entre un sinfín de motivos, justificaciones, palabrería absurda, lenguaje retorcido, pretextos y explicaciones. Muchas explicaciones.

 

Así, queridos lectores, después de leer esto, esto y esto; estáis preparados para escuchar:

 

“Los juegos del hambre” NO SON UNA P*** DISTOPÍA.

Y que me deis la razón, claro; eso es lo más importante.

Mi recomendación, aunque os gusten “Los Juegos del Hambre”, como no podía ser otra, es continuar la lectura. Porque no trato de criticar el libro o la película, sólo determinar que no es una distopía. Así que buen rollo, ¡continuad leyendo!

Y… y… porque… ¿voy a hablar del culo de Jennifer Lawrence? Eso es muy poco feminista por tu parte. Eres un desastre. Sigue leyendo

Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, y dejar que llueva.

Es difícil explicar un poemario, o una poesía; porque la poesía dice cosas de límites difusos, imposibles de concretar, debiéndose quedar en un bosquejo aproximado.IMG_20150930_140940

Así que no pretendo explicar “Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo” de Elvira Sastre, sólo hablar un poco de él. Aunque, ¿por qué serían sino “Gonzo” las críticas? Sigue leyendo