Recomendaciones, segunda entrega.

Aquí estamos otra vez, segundo bloque de recomendaciones de mierda. Digo segundo porque el primero podéis encontrarlo aquí.

En esta entrada voy a hablar del formato visual, sin audio incorporado. A no ser que os guste escuchar música mientras leéis, en cuyo caso… VADE RETRO SATANA. Quiero decir, que hay gustos para todo y yo soy súper tolerante. Smiley.

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Caitlin Moran, el feminismo y yo.

Cuando me toca escribir de cosas que creo que son importantes me aturullo. Escribo, borro, vuelvo a escribir, en papel, en ordenador, en mi cabeza… Hasta que al final, me pregunto, ¿qué es lo que quiero decir?

Entonces me imagino a mí misma, sentada en una silla con una camiseta blanca con las mangas cortadas, con un cigarro que me acabo de encender. Y hablo. Digo lo que le diría a alguien que tuviese frente a mí en ese momento, en un arranque de sinceridad, tras un breve instante de reflexión disimulado con una calada de cigarrillo. Soy muy peliculera. Lo sé.

 

Pero así consigo “aclararme un poco”. Así que imaginaos que estáis en un cuartucho, un poco de humo, con una jovencilla despeinada de pelo negro rizado que no para de tocárselo por puro nerviosismo; mientras fuma con los codos apoyados en las rodillas.

 

¿Este detalle es importante? No lo sé, para mí, sí. Con eso quiero transmitir que lo que doy no es más que una opinión y ha de ser tomada como tal. A la vez, que es importante para mí y que me da un poco de vergüenza esta sinceridad.

 

No lo pensemos más, voy a empezar a hablar.

 

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San Valentín, lo que en enero se leyó y otras recomendaciones de mierda.

“San Valentín” siempre me recuerda a mi amiga Luna. Mi amiga Luna es una de esas pocas personas que puede ser calificada de “ser luminoso de amor y bondad”; siendo éste, el motivo principal por el que es mi amiga. ¿Quién sino iba a aguantarme?

Puedo ser un poco difícil a veces: no cojo el teléfono, no contesto whatsapps si no me apetece, me hablas y estoy pensando en otra cosa, desaparezco del mapa sin dar señales de vida… Aunque desde hace unos años estoy intentando mejorar mi actitud. Espero que se note.

Pero Luna es esa clase de personas que se ponen alarmas en el móvil para, al menos una vez a la semana, preguntarte cómo estás. Así que si sabe que nosequién está jodido: alarma en el móvil todos los domingos para preguntar cómova. Y pregunta, pregunta y pregunta, aunque haya recibido monosílabos como contestación las últimas cuarenta veces. Se preocupa.

 

La conozco más de diez años y, he de decir, que ambas hemos cambiado un poco. Ni yo soy un mapache refunfuñón y arisco (y lo de mapache es porque llevaba siempre los ojos con sombra negra), ni ella es la chica de la que todo el mundo abusaba de su bondad. “Es tan buena que es tonta”: si lo buscas en el diccionario, sale su foto. O salía.

Quizá es la vejez, o quizá es la mutua influencia, la que nos ha atemperado el carácter.

Mirad, aquí estoy, escribiendo una entrada para San Valentín que espero que Luna lea y se le asome una sonrisa, porque últimamente está un poco ¿tristona?.

¿Quién lo hubiera imaginado? Bueno, cualquiera que sepa que las personas no son iguales todo el rato.

Pero a ver, ¿por qué San Valentín te recuerda a Luna y por qué estás escribiendo esta mierda de exaltación de la amistad de peloteo? ¿Estás borracha? ¡No! Sigue leyendo

“Instrumental”, de James Rhodes.

No sabía si hacer una crítica de “Instrumental” de James Rhodes, quería con reticencias.descarga

Rosa Montero escribió un artículo sobre él al empezar el año. Una parte de mí quiso gritar “eh, yo había decidido leerlo antes de que se pusiese de moda, pero lo había pedido para Reyes y estoy esperándolo”. Sé que es una tontería, ¿qué más da quién lo vio primero? Pero así soy, no puedo evitarlo. Aunque de vez en cuando consigo darme cuenta de las tonterías que hago, digo y pienso, ésta entre otras.

Por lo que asumí que es un buen libro, y me alegré de que la gente lo conociese. (Más aún después de leerlo, pero eso vino luego).

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Ganadora, regalos y exhibicionismo.

 

Se han acabado las Navidades, ¡por fin! Ya no más. No quiero hablar de ellas, mejor olvidémonos hasta el año que viene.

Pero no es tan fácil, quedan los coletazos de las fiestas: el peso ganado, las carteras menos abultadas y los “pongos” por colocar.

¡Oh por Dios para ya! ¡Que es enero y ya estás de malhumor! Es verdad, es verdad.

 

No todo es malo, de hecho la mayoría de cosas no lo son; por ejemplo: ¿Os acordáis del concurso navideño? Seh, fuiste muy pesada. Veo que sí, bueno, ¡tenemos una ganadora!

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Reboble.

 

Redoble.

 

¿Recuatriple? Sigue leyendo

Concurso navideño ¿de mierda? O algo así.

Siempre me ha caído bien Descartes. También mantuve la teoría de que escribió “El Discurso del Método” colocado por las hierbas que quemaba en su estufa, aquella que decía era su única compañía mientras lo hacía. Aunque lo hacía para entretener a mi profesor de Filosofía. Es duro enseñar filosofía y latín, qué menos que un poco de sana y adolescente provocación. Te vas por las ramas. Ah, sí, perdón.

En el fondo era una mera anécdota que llevaba a otra: “Sólo tengo la certeza de que dudo”. Y esto es, porque he estado dudando (mi sino) sobre escribir o no esta entrada.

 

Compré “Ciudades de Papel” en un arrebato, “ella se arrebata-bata-bata-bata” pero en sentido literario. Sí, es una canción de reguetón.

Ahora está triste y amarillo en mi estantería. Sí, es una mención al bolero. Y luego va de que le gusta el Rockandroll.

 

Había pensado en llevarlo a una biblioteca o algo así, dado que ninguno de mis conocidos parece interesado en leerlo.

Odio que se aprovechen tan poco los libros. Si bien, no me gustó mucho, tampoco me arrepiento de haberlo leído.

Y un libro con una única leída es un sacrilegio, un despropósito y un atentado contra una economía sostenible.

 

No sé cuál es la política de las bibliotecas, y yo soy muy vaga, me conozco como si lo hiciera de toda la vida; por lo que sé que no lo llevaré. Y ahí se quedará, muerto del asco, estandarte del consumo inmoderado y crimen contra la reutilización.

 

Por eso había pensado en sortearlo, más bien en regalarlo, si alguno de los lectores (vosotros y vosotras) lo quiere.

 

No sé si alguno lo querrá, puede que no. Más aún, si varios de mis lectores lo querrán y habrá que seguir algún criterio de preferencia entre unos y otros.

“Sólo sé que no sé nada”, como diría mi colegui Sócrates y un poco en el rollo cartesiano. Pero salga como salga esto, yo he tenido la buena intención. Recordadme como una buena persona y no como aquella que hizo un ¿concurso? de un libro que nadie quiso.

Así que ahí va:

 

“Ciudades de Papel” busca una casa por Navidad.

(Cómo podéis ver en las fotos está en perfecto estado) Sigue leyendo

Confesiones Literarias (I): Coolturetamente incorrecta.

Hay cosas que uno no puede decir, según el sector en el que se encuentre pueden ser unas cosas u otras; pero siempre hay ciertos convencionalismos sociales que impiden que uno pueda expresarse libremente en todo caso. La mayoría de las veces, es una norma no escrita; una norma social, acatada por el mero hecho de no desentonar.

Ya sabéis, hay que ser políticamente correcto.

Aunque también os he dicho alguna vez: “I aim to misbehave”.

Si bien, antes de alzarme en rebeldía, tengo que confesar que esta idea la saqué del blog: “Letras con la sopa”

Estaba yo stalkeando su blog, y… Alá, ya lo has dicho. ¿Qué? Que stalkeas a la gente. Ooops… Vale.

Estaba visitando el blog “Letras con la Sopa” por motivos sociológicos y técnicos, basados en un serio estudio que llevo a cabo, tratando de encontrar alguna relación entre la autora y yo; ya que ambas cursamos Derecho y compartimos una fascinación común al respecto de Bruce Springsteen, Doctor Who, el café, las camisas a cuadros, los libros, ¡Verónica Mars!… ¿Le gusta Verónica Mars? ¿Ves como es muy stalkeable, digo estudiable?

En fin, que me encontré esta entrada, en la que afirma que no le gustó “En el Camino” de Kerouac. Sigue leyendo

Siete libros que todo “hipster” debería leer.

Foto de Tumblr.

Creo que llego tarde con esta entrada, ya que hace poco leí que los hipsters estaban pasados de moda, que ahora se llevan los Yuccies, o nosequées. No estoy yo muy puesta en esto, de hecho ni siquiera tengo exactamente claro que significa “ser hipster”. Más o menos me hago una idea.

Entonces, si ni siquiera sabes bien qué son ¿cómo haces una entrada sobre los libros que deberían leer?

Gracias por la pregunta, querida, si lees atentamente verás que he puesto debería leer. Y no para ser hipster, ni yuccie, ni nada. Sólo, debería leerlos y punto.

No, en serio, me he informado. Me llamaban la atención, porque son los modernos de toda la vida; pero con un nombre más guay.

También he estado curioseando listas de libros, ya sabéis, para saber qué lee la gente. O mejor, qué dice leer. Porque del dicho al hecho, dicen, hay un trecho.

Las listas que leí son muy mainstream. Así que, aquí va la mía:

1- Todas recomiendan leer a Bukowski. Sí, Bukowski está muy bien y eso. Todo el mundo ha leído a Bukowski. Pero, ¿y Fante? Es uno de los grandes referentes del primero, Bukowski bebe de su estilo. Leed a John Fante, en concreto “Pregúntale al polvo”. Así sí pareces un enterao del tema. Me gustaría decir que ligas fijo si dices que lees a aquél que fue predecesor de Bukowski; pero la verdad es que no lo creo. A no ser que seas guapo/guapa. Entonces, como si dices que lees a Belén Esteban.

2- ¿Por qué no, en vez de leer “Madame Bovary”, lees La Regenta”? ¿Pero qué problema tienes tú con “Madame Bovary”? Yo ninguno. La pregunta es, ¿qué problema tiene el mundo con los autores españoles? Hay quien es capaz de leer a todos los grandes de la literatura extranjera, sin haber abierto un libro de autor patrio. Es algo que me irrita, he de reconocer. Sobre todo porque de algunos autores es difícil encontrar buenas traducciones (cada vez menos, afortunadamente), pero con la literatura española no hay ese problema. Leed a Clarín, por favor. Perdeos en Vetusta.

 

3- Sigo con el arranque patriótico: ¿Cambiamos a Nietzsche por Ortega y Gasset? Pros: mucho más fácil de pronunciar y escribir. No quedarás mal si te piden que lo deletrees.

Cons: Menos cool. Sé que no pueden compararse, en el fondo sólo quería poner de manifiesto que existen más autores que Platón, Aristóteles, Rousseau, Descartes, Nietzsche y Marx; que son los que te obligan a estudiar para la selectividad. Enlazando con este tema, y de Ortega: “Misión de la Universidad”.

 

4- En algunas listas he visto recomendar “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Nada que añadir en este caso, no hay equivalente posible, ni mejor libro que recomendar.

 

5- Vuelvo a la carga, pero sin patriotismo ya. Las distopías son muy hipster, he visto recomendar tanto “1984” de Orwell, como “Un mundo feliz” de Huxley. La primera más que la segunda, si hay que elegir: me quedo con Huxley, creo que su visión es más acertada.

Pero, ¿sabéis qué es aún más hipster? Leer a Thomas Moro, el autor de “Utopía”. Además ahora hay una serie muy molona del mismo nombre. De nuevo, dudo que os sirva para ligar; pero quien sabe, a lo mejor alguien piensa que sois un alto cargo de la Universidad, y tampoco ligáis; pero oye, por lo menos lo piensan.

6- “La vida es sueño” de Calderón de la Barca. Mucho Shakespeare, ¿y el teatro español qué? Elijo “La vida es sueño” de entre muchas obras y autores porque me da la gana y es un favorito personal. Mi lista, mis reglas. ¿Por qué ponerlo en esta lista? Porque la vida era tan mainstream que soñé otra.

7- Voy a poner a algún autor moderno, para que no penséis que no estoy in. De nuevo, optando por lo patrio(Aquí encontraréis el motivo, y es que hay que ser solidario con los autores españoles): Alberto Olmos.“Ejército Enemigo” es una de las opciones.

Esta es mi lista, ¿por qué siete y no diez, o cinco, o un número más redondo? Fácil, es lo que he tenido tiempo de escribir antes de que vengan a recogerme. ¿Has ligado? ¡Chst!

Foto Tumblr.

Resulta que si consigues no hablar de libros durante aproximadamente una hora… ¡ligas! Así que, ¿por qué no os olvidáis de la lista? Lo cool y lo guay no es leer.